Si alguna oportunidad existe, para un humano, de modelar un sistema complejo (dejaré la definición de complejo intuitiva) esta dependerá de que uno se sea capaz de pensar sobre el tema sin colapsar la propia capacidad mental (¿se ve la influencia de la teoría computacional?), si, por ejemplo, las bondades de nuestro modelo dependieran de alguna forma de nuestra capacidad de dividir dos números, de tres cifras cada uno, el proceso de modelado se vería seriamente afectado simplemente por nuestras capacidades, habrá divisiones que son más difíciles que otras, perderíamos el hilo constantemente, etc. Otro ejemplo, si necesitásemos conectar ideas dispersas en un modelo condensado, y si por casualidad alguna de estas ideas estuviera en un idioma que no sabemos, ahora tendríamos el problema de traducir e interpretar esas ideas e integrarlas con las que están en nuestro idioma familiar, agregándonos más carga mental. Éstos son ejemplos que ilustran que el proceso de análizar un modelo o generarlo se complica por la facilidad que tenemos con el idioma (o lenguaje) que vamos a «manipular» con el fin de explorar el problema. Si tuviésemos capacidad mental infinita estos problemas desaparecerían automáticamente. No es el caso.
Durante miles de años los humanos han ido desarrollando, o se han desarrollado en las mentes humanas, estos lenguajes y se han utilizado para analizar problemas de la cotidianedad así como problemas técnicos. Cuando un humano se encuentra dos problemas muy diferentes, por ejemplo, realizar una compra o pedir una información, él los resuelve utilizando el mismo idioma en ambos casos, en ambos puede tener éxito: una compra exitosa u obtención efectiva de información. Pero ¿será que este idioma es capaz de sacarle de cualquier problema?. Qué pasaría con el siguiente problema:
¿Cuánto es, cuatro mil trescientos veinte y uno multiplicado por ocho mil setesientos sesenta y cinco?
¿Intentaríamos resolver el problema directamente en ese lenguaje?, considera el mismo problema en otro «idioma»:
4321 x 8765 = ?
Ambos problemas son lo suficientemente aburridos, pero, si tuviesamos que escoger con qué lenguaje resolverlo, la mayoría diría que la segunda representación. (Alguien podría plantear la misma multiplicación en números romanos para decepcionarse aún más.)
El problema no cambia, el problema tiene la misma importancia enunciado en diferentes lenguajes, pero hay algo en ciertos lenguajes que los vuelve más manejables metalmente, para mí, esa es la esencia de considerar aprender un «lenguaje» como el matemático. El interesado en estudiar la naturaleza puede, y comúnmente lo hace, utilizando su idioma materno, pero podemos deducir que hay otros idiomas que facilitarían su estudio, uno de ellos es el matemático.
Éste es un ejemplo demasiado simple, que no me entusiasma, no me parece a simple vista que la complejidad abismal de la naturaleza, pueda, codificarse, en ninguno de los lenguajes humanamente dominables, pero no conocemos otras alternativas, así que hay que decidir cuál utilizar, pero no olvidar que al ir de compras uno no debe recitar teoremas y ecuaciones matemáticas, el lenguaje humano común es suficiente en esas situaciones.